Haydée y Marta, más que danza

Haydée y Marta, más que danza

Haydée y Marta, más que danza 1200 675 Portal Innova

#HISTORIAS INNOVA

Nos encontramos con Marta y Haydée. Explican que van todos los miércoles por la mañana, desde el pasado octubre, a un taller de danza, pero no se trata de un taller de danza cualquiera.

El taller lo hacen en Baobab Danza, la escuela de danza de raíz africana de Pamplona, donde se lleva a cabo el proyecto Latidos del Programa Innova, impulsado de Fundación “la Caixa” y Fundación Caja Navarra. Latidos es un proyecto creado por Ainhoa y María que busca facilitar el acceso a la cultura a mujeres de Navarra con perfil de vulnerabilidad social, utilizando la danza comunitaria como herramienta empoderadora, promotora de la convivencia intercultural y de transformación social.

Haydée ya conocía el espacio de Danza Baobab de otras experiencias con ellas —llama a Ainhoa su pequeño elegua—, pero Marta conoció el proyecto a través de la Unidad de Barrio, quienes informaron a su hija. Ahora participan del taller ella, su hija y su prima.

Marta, de Nicaragua, lleva 13 años en Pamplona y Haydée, de origen cubano, 26. Son dos mujeres trabajadoras que se encuentran, junto a otras 10 mujeres, para aprender sobre el movimiento, sobre el cuerpo, pero también para compartir sus saberes y experiencias con las demás.

“Me está aportando mucho porque estamos aprendiendo, porque estamos con todas las compañeras que somos de distintos países, pero como decímos, a pesar de ser distintos países, aparte de aprender, nos relajamos mucho. Cada quien somos una sola. Yo sé que hay cosas que me cuestan, pero yo trato de hacerlas, porque hay una concentración en lo que hacemos y me ayuda a desestresarme” comenta Marta.

A Haylée le encanta bailar, ha bailado siempre y quiere bailar siempre. Con el proyecto Latidos dice que ha encontrado un sitio en el que es ella misma y comparte y empatiza con las otras mujeres. “Vamos a bailar, pero pasan otras cosas. El nombre lo dice Latidos, sientes latidos de las personas que estamos ahí, de congeniar unas con otras, sentir ese amor que siente de los abrazos y los besos que nos damos, que no solo es bailar. Esos abrazos y esos besos expresan mucho más que muchas palabras. (Silencio). Y hay mucha gente que le hace falta eso también, un beso y un abrazo” dice.

Las dos cuentan cómo se les hace larga la semana esperando que vuelva a ser miércoles para poder volver a encontrarse con todas y pasar ese rato juntas.

Marta explica: “Yo solo he vivido de la casa al trabajo y del trabajo a la casa, no he tenido tiempo, pero este año que he tenido un poco más de tiempo… Y no soy de estar en cosas así, (…), pero ahora que estoy allí [en el taller de danza] no me siento encastada porque nos hemos conocido montones de chicas, unas con otras, y ya digo que tengo amistades, no es lo mismo estar metida en una casa o en el trabajo, dónde no conoces a nadie. Tú sabes: los trabajos que solo estás con el abuelo o vas a casas donde no hay nadie solo vas a limpiar y a ayudar. Allí vas a un centro donde nos enseñan a cómo expresarse, cómo recordar nuestro pasado, nuestra niñez, a hacer prácticas con canciones. Me siento súper súper desestresada cuando voy. Cuando estoy cansada mis hijas me dicen: ¡Arréglate y vamos! Vas y te olvidas de estos dolores de cabeza… ¡Y nos reímos hasta decir basta!”

Back to top