Olesia es la madre de Nicole, una niña nacida muy prematura que participó en los laboratorios de “Parpadeo(s)” cuando apenas tenía seis meses. En esta nueva edición de “Historias Innova” nos cuenta lo que significó para ellas aquel espacio de arte, calma y encuentro.
Nicole, nació con 28 semanas y está incluida en el Servicio de Atención Temprana de Pamplona. Fue precisamente desde ese servicio donde les hablaron de “Parpadeo(s)” , un proyecto apoyado por el Programa Innova que propone una experiencia artística basada en la exploración sensorial de la voz y el trazo, fomentando el bienestar y la creatividad en bebés de 0 a 3 años y sus familias a través de laboratorios experienciales, producción sonora y materiales didácticos accesibles. Los laboratorios llegan a las familias a través del Servicio de Atención Temprana de distintas localidades navarras.
“Con mucha ilusión nos fuimos para allá”, recuerda Olesia.
Nicole tenía entonces unos seis meses. Era una de las niñas más pequeñas del grupo: todavía no andaba, no gateaba y no se sentaba, pero, según su madre, estaba “muy activa, muy interesada en lo que ocurría”. Olesia recuerda que participaron en unas cinco sesiones de una hora a la semana, durante el verano.
“Parpadeos nos ha ofrecido una oportunidad de vivir experiencias diferentes a través del arte”, explica Olesia. En su caso, lo que más atrajo a Nicole fueron los colores y los materiales que producían sonido. La niña imitaba sonidos, repetía, empezaba a comunicarse a su manera. “Cuando Ana cantaba, ella también repetía.” Para Olesia, esos momentos tienen un valor concreto: ver a su hija descubrir cosas nuevas y hacerlo con interés. “Parecen cosas pequeñas, pero para mí son importantes”, señala. No lo plantea como una gran hazaña, sino como lo que es: un espacio donde una niña muy pequeña pudo explorar, relacionarse con otros niños y niñas y participar en una actividad adaptada a su momento evolutivo.
Ese es, quizá, uno de los aspectos más relevantes del proyecto. Nicole todavía no va a la escuela infantil. Hasta entonces, las oportunidades de socialización y exploración en espacios adaptados son limitadas. “Es una oportunidad para que puedan explorar, descubrir y compartir experiencias en espacios adaptados a sus necesidades”.
Olesia no habla solo del impacto en su hija. También se refiere al efecto que estos espacios tienen en las madres y padres. “Desconectar de la rutina, de las citas con médicos… conectar con los niños también es un momento muy bueno y feliz”, explica. En familias que pasan por atención temprana, la vida cotidiana puede estar marcada por terapias, revisiones y desplazamientos. Contar con un espacio cultural donde la niña es la protagonista, sin la presión de una cita médica, supone un respiro y una forma distinta de estar juntas.
Además, el proyecto permite que las familias compartan la experiencia con otras familias en situaciones similares. Olesia valora que Nicole pueda conectar con otros niños y niñas y que lo haga en un entorno cuidado. Y añade un deseo para el futuro: que existan más iniciativas de este tipo, que lleguen a más familias y que todas las infancias tengan oportunidades de participar en una sociedad que respete sus ritmos.
Para saber más: https://parpadeosinfancia.com/